Curiosidades-Leyendas judías de Jaén: Leyendas de
la población judía
El judaísmo
forma parte de nuestra historia, de esta manera encontramos algunas leyendas de
origen judaista que dan otra seña más al carácter multicultural que la ciudad posee.
Estas leyendas no son tan numerosas como las de origen islamista pues la
presencia de la cultura islámica dada por la presencia musulmana en la
provincia fue mucho más grande y durante un periodo mucho más largo, aun así
podemos encontrar algunas muy curiosas.
Leyenda
del cristo del Amparo
Bajando por
la calle maestra, en maestra baja, hacia la catedral encontramos una hornacina
con el cristo del amparo, considerado como un bendito talismán que protege con
su halo de inmanencia a quien deambula por esa calle y demanda devotamente su
protección. La leyenda ante este cristo tiene origen en la cultura judía que
paso por la ciudad y dice así:
‘'En tiempos del condestable Iranzo , estaba un numeroso
grupo de judíos apostado en la esquina donde hoy se venera al cristo ,
esperando a que se acercase un crucificado don miguel Lucas que llevaban en procesión hasta
la catedral , con el avieso fin de mofarse de él, tirarle desperdicios y profanar
la gran cruz que este portaba.
El condestable respondió a este acto con una
fuerte bofetada y a continuación muchos otros judíos se abalanzaron sobre el.
El condestable invoco entonces al Señor y, al instante, una gran luz cegadora
se proyectó sobre el miro en que se encuentra hoy la hornacina, dejando ver una
imagen de Cristo. Al momento, el grupo de judíos se arrodillaron ante ella y se
convirtieron definitivamente''
La
calle del Duende
La presencia
de judíos en la ciudad, nos da a conocer algunas leyendas como esta que vienen
contadas y tienen su origen en ellos. Esta leyenda tiene su origen en la calle
Joaquín Costa, un callejón paralelo y cercano a la plaza de los naranjos y que
todavía es conocida por algunos como Callejón del duende y donde se dice que
sucedieron ciertos hechos que achacaron a estas diminutas y traviesas
criaturas:
‘‘Resulta que en este callejón vivía un hombre mayor y
solitario con aspecto extranjero, que salía de su casa muy a menudo y a
cualquier hora del día o de la noche, para encerrarse en otra casa que tenía en
la calle San Andrés.
Los vecinos estaban un tanto ‘mosqueados’ por tal actitud,
pero un día uno de ellos determino entrar para husmear en la casa del forastero
cuando él estuviese ausente, encontrándose una especie de laboratorio con
extraños objetos.
Al regresar el anciano, noto que alguien había entrado en su
casa sin su permiso, y decidió urdirle una trampa.Cuando al día siguiente el vecino volvió a husmear a la casa
ajena, al rebasar la puerta de entrada al laboratorio, cayeron sobre el varias
estanterías con sus respectivos cacharros, originándose tal estrepito, que los
vecinos acudieron por si algo grave le hubiese ocurrido al anciano, pero al
encontrar al fisgón, este, entre chillidos de espanto, asevero haber sido
atacado por un duende.
Los vecinos contaron al anciano lo sucedido, con lo que supo
quién era el fisgón. Lo llamo y, lejos de denunciarlo por irrumpir en casa ajena,
le revelo un secreto bajo promesa de no contarlo a nadie.
El tal anciano era un judío que tenía conocimiento de que
sus antepasados escondieron un tesoro en una casa que tenían antes de ser
expulsados en tiempo de los Reyes Católicos, y confeccionaron un plano del lugar
en que se encontraba dicho tesoro.
El tesoro fue encontrado al poco tiempo, marchando el judío
con él a su tierra, mientras que el fisgón, ahora amigo del anciano, quedo al cuidado
de sus casas, provocando ruidos voluntarios para alimentar el morbo del duende
entre sus vecinos.’’
Leyenda del Cristo de la Tarima o de las Injurias
La siguiente leyenda esta ubicada en
la calle Madre de Dios donde se encuentra el arco de San Lorenzo, perteneciente a
la antigua parroquia donde fue famosa la existencia de la tabla que
representaba al Cristo de las
Injurias, o de la Tarima
''La leyenda del Cristo de la Tarima cuenta cómo un hombre llevaba una
gallina a su casa y al pasar por la calle Maestra, ésta se le escapó y se metió
debajo de la tarima de entrada de un pequeño negocio. El hombre rogó al dueño
del establecimiento que levantara la tarima para poder recuperar su animal, a
lo que el tendero se negó rotundamente. Al instante, una multitud ingente se
arremolinó en la calle para convencer al dueño de la tienda a que lo hiciera.
Al levantar la tarima,
vieron que debajo había pintado un crucifijo para que todo el que entrara lo
pisara y profanara. Si bien en la leyenda nunca se especifica si el dueño de la
tienda era un judío converso o
no, la tradición lo ha identificado como tal.
Otra versión de la misma
leyenda narra que fueron dos niños que jugaban en la calle quienes escucharon
unos fuertes lamentos bajo la tarima y alertaron enseguida al resto del
vecindario.
Se dice que este Cristo se
veneró durante mucho tiempo en la desaparecida Parroquia de San Lorenzo y que,
cuando ésta se cerró al culto en el siglo XIX, el cuadro se trasladó a la
vecina Parroquia de La Merced. Actualmente, de la imagen sólo queda el recuerdo
de la leyenda.''